SE NOS MOVIÓ EL PISO

Si, se movió. Y lo hizo con tanta fuerza, que no tuvimos tiempo de prepararnos.

Como un gran torbellino, llegó para remover sentimientos. Nos saco de la zona de comfort. Pasamos de estar en un amplio y ancho lugar (afuera), a uno angosto y pequeño (adentro).

Nadie pudo advertir la magnitud del hecho. El mundo entero se sincronizo en la misma frecuencia: Debemos resguardarnos.

Y entonces aprendimos viejas nuevas cosas. Los juegos de mesa son ahora la sensación: el parques, dominó, tío rico, golosa, incluso la lotería se gozan por igual.

Nos estamos volviendo expertos de lo gourmet, cocinando fácil para los que no teníamos ni idea. Y si, redescubriendo que somos capaces de eso y mucho más.

Se cambió la realidad cotidiana y empezamos a encontrar sentido al despertar.

Despertar a una conciencia social.
Despertar a una naturaleza que comienza a equilibrarse.
Despertar a un yo - escondido.
Despertar a un encuentro más espiritual.
Despertar al significado de familia y unidad.
Simplemente, despertar.

Se nos movió el piso. Sí, y no precisamente como lo hace un terremoto.

Este encierro preventivo ha logrado que sembremos una semilla desconocida o aún no explorada.


Démosle la oportunidad de germinar, es posible que al momento de volver a navegar por las calles, seamos una mejor versión de nosotros mismos

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